Nos presentamos en el escenario instalado
en el área de restaurantes, dominada por la mafia de
las cemitas que amenazaban con hacerla de a pedo si no se
tocaban cumbias. |
Luego empezó el azote incontenible
de una aguacero y comenzó la batalla. Mientras el blues
se dejaba escuchar, las ordas de jóvenes enardecidos
y embriagados por las mieles del festejo, comenzaron una plástica
que representaba la lucha memorable de aquel 5 de mayo de
1862, nada más que sin güeritos. |